Posts tagged ‘tiempo’

diciembre 28, 2010

Sobre los pequeños placeres y la necesidad de mimarse…

por Ciclista Viajero


Mimarse es una necesidad. Tan básico és como respirar y sin embargo la vorágine nos apabulla y olvidamos hacerlo.

Siempre es bueno darse ciertos gustos, de esos que exáltan una parte de nuestro ser. De ésta manera aprendemos a estimular nuestros sentidos, los cuales confesaremos un día al compañero/a de vida “¿me haces tal cosa…?” disfrutando aún más de ello.

Las variantes son tantas como seres humanos. Desde el masaje suave del cuero cabelludo con la yema de los dedos manteniendo los ojos entrecerrados, pasando por recibir un café con el punto justo de leche, entrar al baño y tener la sorpresa de una bañera llena de espuma y sales, o preparar una picada con los sabores que gustan al otro.

Pero primero hay que mimarse.

Sería dificil que alguien nos dé aquello que uno mismo no sabe darse. ¿Como se lo explicaríamos? ¿Podríamos aplicar en el otro algunos de nuestros propios gustos si uno mismo no se los dedica?

Aprender a mimarse.

Dejar esos 10 minutos libres que se iban a perder en una pantalla de televisión y destinarlo en atender el sorbo de jugo fresco exprimido, la sensación refrescante, el recuerdo de la infancia que vuelve de la abuela cortando naranjas, hasta sentir el cítrico y dulce sabor del jugo dejando su rastro por la garganta… O quizás solo sentarse a tratar de ver alguna estrella fugáz recostado en el sillón del patio.

Pequeñeces que hacen a un instante grande.

Dedicarse a uno mismo. Exaltar los sentidos. Explorarse. Encontrarse. Y en compañía explorar al otro y aprender sus placeres.

El inicio de un año nuevo es favorable para plantearse disfrutar más momentos mínimos en tiempo, grandiosos en descubrimiento.

Que vengan muchos pequeños grandes placeres, propios y en compañía, para el 2011.


El BiciNauta…

(sus comentarios son bienvenidos)

Foto: salame, queso de cabra y cremoso rociado con aceite de oliva y orégano. Mi cena y mimo acampando solo en la Puna, fin de año 2007.

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diciembre 3, 2010

Gerbera fucsia

por Ciclista Viajero

Era el momento esperado. Antes de partir a su encuentro siempre pasaba por alguna florería. Al principio consistía en sorpresa, que luego se convirtió en ritual. Bajar del colectivo o llegar en mi bici y ya tener un ramo de flores en mano, detrás de mi espalda, para dárselo en el momento justo que ella quisiera darme ese beso tan deseado, retrasándolo y recibirlo al fin con creces segundos después.

Hace mucho tiempo ya…

Hoy, frente a esa gerbera fucsia pienso quien será la futura destinataria de mis inocentes intentos de aumentar el placer de los besos esperados.

 

noviembre 30, 2010

Doblando…

por Ciclista Viajero

Circulo rápido, el reloj parece jugarme en contra, obstinado en mostrarme mi retraso. Ella me espera y no quiero hacerla esperar más de lo debido.

Trato de evadir autos, pelotas que cruzan la calle con un niño detrás, y voy contando cuadras como si eso me hiciera ir mas veloz.

Contar cuadras, mirar reloj, esquivar autos… y así casi me olvido de doblar. Y doblé…

Doblé la esquina sintiendo el cuerpo pegarse al sillín. Baje mi torso. El aire se sintió como ráfaga. Mi cuerpo se acercó al piso. Estaba al punto máximo de inclinación. Y por un instante deje de correr contra el tiempo, solo me dejé llevar por la inercia.

¿Cuántas veces vemos el mundo así de inclinado? Es tan fugáz que no dura mucho. Solo una imagen de esa que queda en la retina podría perpetuarlo. Pareciera que todo se cae a un lado mientras uno va para el otro.

Y en ese otro lado es donde alguien espera aún. Y vuelvo a contar cuadras…

noviembre 30, 2010

Semáforo en rojo

por Ciclista Viajero


El semáforo interrumpió brevemente mi deriva. Pero… ¿Fue realmente breve? ¿Alguien sabe realmente cuanto tiempo transcurre frente a él?

Durante el rojo apoyé mis pies en el suelo y los segundos comenzaron a pasar por mi reloj, las pelotitas del malabarista tomaron altura y fueron dominadas en el aire, la senda peatonal fue atravesada por varios peatones apurados, un perro callejero aprovecho la ocasión, un conductor bajo y acomodó su limpiaparabrisas, yo mismo me ausente del momento pensando hacía donde rumbear luego… Recorrí en mis pensamientos el borde del río, el asiento donde una vez a ella besé, el parque que recorrimos luego y, mientras sonreía, la vuelta a mi casa regresando por calles distintas a las de siempre con el deseo firme de unos buenos mates de recompensa…

Y de pronto volví allí. Seguía con el pié apoyado en el suelo.

Sentí que el tiempo me volvía a atrapar en ese semáforo. Para escaparme, yo le tomé el tiempo a él.

1 minuto 37 segundos.