Posts tagged ‘señal’

enero 10, 2011

La torcaza y la señal del león.

por Ciclista Viajero


En la casa solo estaban la abuela y sus dos nietos. Cosas de la modernidad. Los dos padres trabajan tiempo completo para sostener la economía familiar y la abuela, en su condición de jubilada devenida en niñera, hacía lo que podía.

Y para una abuela ya mayor es dificil ocupar, atender, entretener tantas horas a dos niños dentro de una casa. Su destino era distinto al que había imaginado.

Ella recordaba que en latín, jubilare era júbilo, alegria y lanzar gritos de júbilo por la satisfacción de no trabajar. Pero acto seguido sus gritos solo eran para contener el caos que suscita una familia moderna. Y ante la imposibiliad de salir a pasear por su cadera maltrecha, la opción en momentos de desborde era encender la televisión.

A veces los sentaba frente al chupete electrónico o caja boba, como decía mi propia bisabuela, para los juegos y trataba de evitar al menos programas ofensivos.

La vida era controlada, contenida por la televisión. Y la realidad del mundo también les llegaba por allí. El clásico era el canal de los animales y su protagonista mayor, el León. Los gritos del mismo eran mejor recibidos que los de la abuela.

Siempre fantásticos, poderosos, imponentes, exóticos se mostraban con imágenes venidas desde lugares remotos del planeta.

Mientras, ante la seguridad de no ser molestada, una paloma torcaza se posa sobre la antena de la casa, ajena a la señal virtual que trae la ferocidad de esos seres foráneos que solo existen por Tv en estos pagos.

BiciNauta.

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diciembre 24, 2010

Brindis en espíritu y presencia

por Ciclista Viajero

Érase una vez un ciclista, un poco loco, un poco cuerdo, fluctuante entre ambos polos, que pedaleaba por donde quería.

Su ruta no era mas que un divagar sobre papel marcado con líneas y referencias. Los deseos y la curiosidad eran mas importantes que el índice de kilometrajes, de estaciones de servicio, de altimetrías o condiciones del camino.

Sus ambiciones lo llevaban alejado de las zonas habitadas, donde no cruzaba siquiera un auto al día. Y se sentía feliz por ello.

Tal era su temple testarudo, que dulcemente lo atrapó la puna, en plena navidad y acampando a 3600 MSNM (metros sobre el nivel del mar).

Pero como las altimetrías eran detalles menores, lo importante fue celebrarlo y descorchar en recuerdo de sus seres queridos, amistades de la vida, afectos ya dejados atrás y los nuevos por venir. Y todo aunque estaba allí solo.

Intentó enviar un mensaje de texto. No hay señal en esas zonas normalmente, pero algunas ráfagas de fuerte viento del este hacía conexión y cada tanto un mensaje entraba a su celular. El resto de los que no llegaron, fueron leídos una semana después, al acercarse a una nueva población.

Detalles menores. El espíritu estaba allí, solo en cuerpo pero acompañado en afectos, mientras la tapa del termo, que oficializaba de copa, se levantó a las cero horas del 25 tantas veces como nombres se pronunciaron como recuerdo y a la vez envío de parte del espíritu para devolverles la presencia y cariño que ellos en algún momento le habían dado…

 

Hoy, años después, repetirá el ritual acompañado de algunos de los suyos y recordando a los demás, levantando la copa por ellos.

 

Feliz navidad a todos. El BiciNauta…

 

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