Posts tagged ‘pensamiento’

abril 16, 2011

El viejo tenía algo que contar…

por Ciclista Viajero


Solo uno… alguien pasa y se queda. Ya son dos. El tercero lo seguía al segundo y en un periquete son tres escuchando al hombre que hurgaba la basura instantes antes. Pero pronto serán mas en ese auditorio improvisado.

El viejo había llegado en bicicleta, se detuvo delante del volquete y con su gancho comenzó a sacar papeles, cartones y otras chucherías para reciclar su día a día. Un chico que estaba sentado a pocos metros con otros más, se acerco al contenedor para tirar su basura y el viejo algo le dijo. El chico se quedó escuchando, con cara de sorprendido, aunque no tanto como sus amigos que de lejos observaban la escena.

Mientras el viejo se doblaba la visera para mirar a su interlocutor, se acercó el segundo, con sorna, dispuesto a encontrarle alguna gracia al hecho. Al escuchar al viejo se quedó en el acto apoyado del hombro de su amigo. Su cara se había transformado a la seriedad. Lo mismo sucedió con quien lo seguía.

De hecho, todo estos acontecimientos iban en cascada y cada vez tardaba menos tiempo el siguiente chico en quedarse escuchándolo.

Y es que el viejo, en su natural sabiduría que le daban los años, tenía mas vida y mas historia para contar que los ídolos mediáticos que se sustentan a fuerza de publicidades, especialmente diseñados para convocar adolescentes. Ni siquiera estas ofertas podían provocar el gesto y atención de éstos chicos. Que mas quisiera alguno de ellos poder contar con la convocatoria que tenía este viejo, solo con su elocuencia…

Y así pasaron un buen rato, él en un descanso de su supervivencia diaria y ellos escuchando atentamente lo que él les transmitía.

Y es que el viejo tenía algo que contar…

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diciembre 28, 2010

Sobre los pequeños placeres y la necesidad de mimarse…

por Ciclista Viajero


Mimarse es una necesidad. Tan básico és como respirar y sin embargo la vorágine nos apabulla y olvidamos hacerlo.

Siempre es bueno darse ciertos gustos, de esos que exáltan una parte de nuestro ser. De ésta manera aprendemos a estimular nuestros sentidos, los cuales confesaremos un día al compañero/a de vida “¿me haces tal cosa…?” disfrutando aún más de ello.

Las variantes son tantas como seres humanos. Desde el masaje suave del cuero cabelludo con la yema de los dedos manteniendo los ojos entrecerrados, pasando por recibir un café con el punto justo de leche, entrar al baño y tener la sorpresa de una bañera llena de espuma y sales, o preparar una picada con los sabores que gustan al otro.

Pero primero hay que mimarse.

Sería dificil que alguien nos dé aquello que uno mismo no sabe darse. ¿Como se lo explicaríamos? ¿Podríamos aplicar en el otro algunos de nuestros propios gustos si uno mismo no se los dedica?

Aprender a mimarse.

Dejar esos 10 minutos libres que se iban a perder en una pantalla de televisión y destinarlo en atender el sorbo de jugo fresco exprimido, la sensación refrescante, el recuerdo de la infancia que vuelve de la abuela cortando naranjas, hasta sentir el cítrico y dulce sabor del jugo dejando su rastro por la garganta… O quizás solo sentarse a tratar de ver alguna estrella fugáz recostado en el sillón del patio.

Pequeñeces que hacen a un instante grande.

Dedicarse a uno mismo. Exaltar los sentidos. Explorarse. Encontrarse. Y en compañía explorar al otro y aprender sus placeres.

El inicio de un año nuevo es favorable para plantearse disfrutar más momentos mínimos en tiempo, grandiosos en descubrimiento.

Que vengan muchos pequeños grandes placeres, propios y en compañía, para el 2011.


El BiciNauta…

(sus comentarios son bienvenidos)

Foto: salame, queso de cabra y cremoso rociado con aceite de oliva y orégano. Mi cena y mimo acampando solo en la Puna, fin de año 2007.

diciembre 3, 2010

Gerbera fucsia

por Ciclista Viajero

Era el momento esperado. Antes de partir a su encuentro siempre pasaba por alguna florería. Al principio consistía en sorpresa, que luego se convirtió en ritual. Bajar del colectivo o llegar en mi bici y ya tener un ramo de flores en mano, detrás de mi espalda, para dárselo en el momento justo que ella quisiera darme ese beso tan deseado, retrasándolo y recibirlo al fin con creces segundos después.

Hace mucho tiempo ya…

Hoy, frente a esa gerbera fucsia pienso quien será la futura destinataria de mis inocentes intentos de aumentar el placer de los besos esperados.