Posts tagged ‘fotos’

mayo 22, 2011

Receta para un pequeño instante de felicidad

por Ciclista Viajero

Receta para un pequeño instante de felicidad:
Vaya a la alacena.

Tome el paquete de café en grano, ese que prepara todos los días.

Esta vez olvídese de la cafetera.

Vaya al balcón o patio y respire intensamente dos o tres veces para renovar su aire y ventilar sus narinas. El aire fresco ayudará.

Acerque el paquete a usted suavemente, a la vez que exhala.

Acerque su nariz a la abertura de dicho paquete, cierre los ojos e inhale lenta y profundamente, sintiendo el aroma, tan intenso, que seguramente no lo percibe en el día a día.
Recomendación: evitar hacerlo si está apurado, tiene la mente dispersa o es café instantaneo…

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abril 16, 2011

El viejo tenía algo que contar…

por Ciclista Viajero


Solo uno… alguien pasa y se queda. Ya son dos. El tercero lo seguía al segundo y en un periquete son tres escuchando al hombre que hurgaba la basura instantes antes. Pero pronto serán mas en ese auditorio improvisado.

El viejo había llegado en bicicleta, se detuvo delante del volquete y con su gancho comenzó a sacar papeles, cartones y otras chucherías para reciclar su día a día. Un chico que estaba sentado a pocos metros con otros más, se acerco al contenedor para tirar su basura y el viejo algo le dijo. El chico se quedó escuchando, con cara de sorprendido, aunque no tanto como sus amigos que de lejos observaban la escena.

Mientras el viejo se doblaba la visera para mirar a su interlocutor, se acercó el segundo, con sorna, dispuesto a encontrarle alguna gracia al hecho. Al escuchar al viejo se quedó en el acto apoyado del hombro de su amigo. Su cara se había transformado a la seriedad. Lo mismo sucedió con quien lo seguía.

De hecho, todo estos acontecimientos iban en cascada y cada vez tardaba menos tiempo el siguiente chico en quedarse escuchándolo.

Y es que el viejo, en su natural sabiduría que le daban los años, tenía mas vida y mas historia para contar que los ídolos mediáticos que se sustentan a fuerza de publicidades, especialmente diseñados para convocar adolescentes. Ni siquiera estas ofertas podían provocar el gesto y atención de éstos chicos. Que mas quisiera alguno de ellos poder contar con la convocatoria que tenía este viejo, solo con su elocuencia…

Y así pasaron un buen rato, él en un descanso de su supervivencia diaria y ellos escuchando atentamente lo que él les transmitía.

Y es que el viejo tenía algo que contar…

marzo 30, 2011

Tetelestai

por Ciclista Viajero

Consumado es.

febrero 6, 2011

Instrucciones para besar en bicicleta (parte 2)

por Ciclista Viajero

1- Cuando lo inviten a pedalear, preste atención y esté dispuesto. Ha sido elegido especialmente.

2- Proponga calles tranquilas, de escaso tránsito. Ya sabrá el porqué…

3- Si su compañera lo mira fijamente y mantiene su rostro hacia usted, prepárese.

4- Su compañera ha inclinado su bicicleta. Haga lo mismo en sentido opuesto a ella. Puede humedecer sus propios labios ahora.

5- Extienda sus hombros y sus labios hacia su compañera.Si lleva casco, sólo gire un poco más la cabeza. No tiene excusa.

(No intente hacer ésto obviando el punto 4. La bicicleta puede doblar y chocar contra su compañera, sin importar la humedad que aún retienen sus labios).

6- Apoye sus labios sin perder tiempo sobre los de ella. Responda a sus movimientos y proponga los suyos propios. Deben ser de rápida ejecución, eso si. La esquina se aproxima.

7- Pase la esquina. Si es mirado con picardía, frene y continué cercano al cordón la acción de la cuadra anterior… Selle lo que su compañera comenzó y retribuya su temple.

BiciNauta.

(Deje su opinión, que hay una tercera de éste tutorial parte que ya llega a pedal)

enero 31, 2011

Instrucciones para besar en bicicleta (parte 1)

por Ciclista Viajero


 

1- Elija un buen compañero de pedaleo, uno de su agrado y que sea paciente y pronto para experimentar cosas nuevas.

2- Elija alguna calle tranquila para rodar, sin tránsito.

3- Gire su rostro hacia su compañero. Mírelo fijamente.

4- Incline la bicicleta hacia el lado contrario donde quiere dirigir su beso.

5- Sus labios deben extenderse como lo hacen sus hombros.

(No intente hacer ésto obviando el punto 4. La bicicleta puede doblar y chocar contra su compañero).

6- Apoye sus labios sin perder tiempo sobre los de él, la esquina está cerca.

7- Pase la esquina. Después mírelo con picardía…


BiciNauta

(deje su opinión y vaya practicando, la parte 2 está llegando…)

enero 10, 2011

La torcaza y la señal del león.

por Ciclista Viajero


En la casa solo estaban la abuela y sus dos nietos. Cosas de la modernidad. Los dos padres trabajan tiempo completo para sostener la economía familiar y la abuela, en su condición de jubilada devenida en niñera, hacía lo que podía.

Y para una abuela ya mayor es dificil ocupar, atender, entretener tantas horas a dos niños dentro de una casa. Su destino era distinto al que había imaginado.

Ella recordaba que en latín, jubilare era júbilo, alegria y lanzar gritos de júbilo por la satisfacción de no trabajar. Pero acto seguido sus gritos solo eran para contener el caos que suscita una familia moderna. Y ante la imposibiliad de salir a pasear por su cadera maltrecha, la opción en momentos de desborde era encender la televisión.

A veces los sentaba frente al chupete electrónico o caja boba, como decía mi propia bisabuela, para los juegos y trataba de evitar al menos programas ofensivos.

La vida era controlada, contenida por la televisión. Y la realidad del mundo también les llegaba por allí. El clásico era el canal de los animales y su protagonista mayor, el León. Los gritos del mismo eran mejor recibidos que los de la abuela.

Siempre fantásticos, poderosos, imponentes, exóticos se mostraban con imágenes venidas desde lugares remotos del planeta.

Mientras, ante la seguridad de no ser molestada, una paloma torcaza se posa sobre la antena de la casa, ajena a la señal virtual que trae la ferocidad de esos seres foráneos que solo existen por Tv en estos pagos.

BiciNauta.

Si lo desea, puede dejar su comentario. Es bienvenido.

diciembre 28, 2010

Sobre los pequeños placeres y la necesidad de mimarse…

por Ciclista Viajero


Mimarse es una necesidad. Tan básico és como respirar y sin embargo la vorágine nos apabulla y olvidamos hacerlo.

Siempre es bueno darse ciertos gustos, de esos que exáltan una parte de nuestro ser. De ésta manera aprendemos a estimular nuestros sentidos, los cuales confesaremos un día al compañero/a de vida “¿me haces tal cosa…?” disfrutando aún más de ello.

Las variantes son tantas como seres humanos. Desde el masaje suave del cuero cabelludo con la yema de los dedos manteniendo los ojos entrecerrados, pasando por recibir un café con el punto justo de leche, entrar al baño y tener la sorpresa de una bañera llena de espuma y sales, o preparar una picada con los sabores que gustan al otro.

Pero primero hay que mimarse.

Sería dificil que alguien nos dé aquello que uno mismo no sabe darse. ¿Como se lo explicaríamos? ¿Podríamos aplicar en el otro algunos de nuestros propios gustos si uno mismo no se los dedica?

Aprender a mimarse.

Dejar esos 10 minutos libres que se iban a perder en una pantalla de televisión y destinarlo en atender el sorbo de jugo fresco exprimido, la sensación refrescante, el recuerdo de la infancia que vuelve de la abuela cortando naranjas, hasta sentir el cítrico y dulce sabor del jugo dejando su rastro por la garganta… O quizás solo sentarse a tratar de ver alguna estrella fugáz recostado en el sillón del patio.

Pequeñeces que hacen a un instante grande.

Dedicarse a uno mismo. Exaltar los sentidos. Explorarse. Encontrarse. Y en compañía explorar al otro y aprender sus placeres.

El inicio de un año nuevo es favorable para plantearse disfrutar más momentos mínimos en tiempo, grandiosos en descubrimiento.

Que vengan muchos pequeños grandes placeres, propios y en compañía, para el 2011.


El BiciNauta…

(sus comentarios son bienvenidos)

Foto: salame, queso de cabra y cremoso rociado con aceite de oliva y orégano. Mi cena y mimo acampando solo en la Puna, fin de año 2007.

diciembre 24, 2010

Brindis en espíritu y presencia

por Ciclista Viajero

Érase una vez un ciclista, un poco loco, un poco cuerdo, fluctuante entre ambos polos, que pedaleaba por donde quería.

Su ruta no era mas que un divagar sobre papel marcado con líneas y referencias. Los deseos y la curiosidad eran mas importantes que el índice de kilometrajes, de estaciones de servicio, de altimetrías o condiciones del camino.

Sus ambiciones lo llevaban alejado de las zonas habitadas, donde no cruzaba siquiera un auto al día. Y se sentía feliz por ello.

Tal era su temple testarudo, que dulcemente lo atrapó la puna, en plena navidad y acampando a 3600 MSNM (metros sobre el nivel del mar).

Pero como las altimetrías eran detalles menores, lo importante fue celebrarlo y descorchar en recuerdo de sus seres queridos, amistades de la vida, afectos ya dejados atrás y los nuevos por venir. Y todo aunque estaba allí solo.

Intentó enviar un mensaje de texto. No hay señal en esas zonas normalmente, pero algunas ráfagas de fuerte viento del este hacía conexión y cada tanto un mensaje entraba a su celular. El resto de los que no llegaron, fueron leídos una semana después, al acercarse a una nueva población.

Detalles menores. El espíritu estaba allí, solo en cuerpo pero acompañado en afectos, mientras la tapa del termo, que oficializaba de copa, se levantó a las cero horas del 25 tantas veces como nombres se pronunciaron como recuerdo y a la vez envío de parte del espíritu para devolverles la presencia y cariño que ellos en algún momento le habían dado…

 

Hoy, años después, repetirá el ritual acompañado de algunos de los suyos y recordando a los demás, levantando la copa por ellos.

 

Feliz navidad a todos. El BiciNauta…

 

Si lo desea, puede dejar su comentario. Es bienvenido.

diciembre 22, 2010

Biguá costero

por Ciclista Viajero


 

El biguá se pasea sobre el río, alimentándose, buscando compañera, deleitándome en sus metáforas con mi propia vida.

Casi siento que me mira mirarlo. Retengo en mis pupilas su imagen gallarda y el tendrá una mía, con un adjetivo indescifrable.

En ese instante, cámara en mano y sentado sobre mi bicicleta en el puerto, estoy aprendiendo de mi propia naturaleza como él de la suya.


BiciNauta.


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diciembre 19, 2010

Pequeñez urbana

por Ciclista Viajero

Me siento pequeño, de repente.

Un colectivo me cerró contra el cordón izquierdo. De ese lado un edificio bloqueaba el sol y él mismo se reflejaba a mi derecha en las ventanillas del micro.

Por si fuera poco, una publicidad en esa muralla insistía en hacerme creer su mensaje de felicidad…

 

BiciNauta.

 

Si lo desea, puede dejar su comentario. Es bienvenido.