diciembre 22, 2010

Biguá costero

por Ciclista Viajero


 

El biguá se pasea sobre el río, alimentándose, buscando compañera, deleitándome en sus metáforas con mi propia vida.

Casi siento que me mira mirarlo. Retengo en mis pupilas su imagen gallarda y el tendrá una mía, con un adjetivo indescifrable.

En ese instante, cámara en mano y sentado sobre mi bicicleta en el puerto, estoy aprendiendo de mi propia naturaleza como él de la suya.


BiciNauta.


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diciembre 19, 2010

Pequeñez urbana

por Ciclista Viajero

Me siento pequeño, de repente.

Un colectivo me cerró contra el cordón izquierdo. De ese lado un edificio bloqueaba el sol y él mismo se reflejaba a mi derecha en las ventanillas del micro.

Por si fuera poco, una publicidad en esa muralla insistía en hacerme creer su mensaje de felicidad…

 

BiciNauta.

 

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diciembre 15, 2010

Crónica de un gesguace

por Ciclista Viajero

Sábado de tarde: la noche se apronta y con ella el circular de peatones haciendo barullo de festividades nocturnas. Alguien ata e inmoviliza una bicicleta a un árbol de la calle peatonal, contiguo al kiosko de revistas. La linga y el candado golpeando el cubrecadenas acompañan un breve instante al ruido general.

 

Domingo de mañana: el kioskero ofrece a viva voz el diario con el suplemento futbolero a los transeúntes. La bici sigue allí, esperando dócil, en contraste mañanero con los apurados por comprar avisos clasificados.

 

Domingo de tarde: los negocios están ahora cerrados y la calma reina en el lugar. No hay quien transite por allí. La bici sigue esperando, ya en síntonía con la quietud. Tampoco podría romperla aunque quisiera. No tiene su rueda delantera.

 

Lunes de mañana: El ruido vuelve. El kiosquero, los clientes, los locales, se suman en una sinfonía caótica. La bicicleta aún sigue allí. La vorágine del inicio de semana arrastró su rueda trasera.

 

Martes de mañana: Una bicicleta ya sin asiento y amputada amanece en la ciudad.

 

Innecesariamente atada, no puede moverse.

 

 

BiciNauta.

 

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diciembre 12, 2010

Constelación móvil

por Ciclista Viajero

 

Se acostó en el césped, descansando de su bicicleta.

Y comenzó a formar su nombre en el cielo, sobre aquella constelación móvil.

 

Esa tarde su nombre llegó lejos.

 

BiciNauta.

 

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diciembre 7, 2010

Primer mudanza

por Ciclista Viajero

Las personas primero miran, luego sonríen. Otros no lo notan. Detenido por el semáforo, esperando el paso, el verde que destaca son las hojas de la planta que lleva en su mochila y escapan por el cierre superior.

Los transeúntes deben pensar en la planta y sus hojas verdes a la vista. El va pensando en la tierra que quedará dentro de su mochila al finalizar el periplo de traslado de la misma.

Pero en el fondo, la planta, la tierra de la macetita que debe estar ya bastante desparramada, se trata de territorio, de pertenencia. Siempre es más fácil mudar primero una planta.

Un poco de suelo y vida que está viajando en una mochila, comenzará a habitar su futuro hogar alimentando el aire desde la mesada, hasta tanto él pueda hacerle compañía definitiva.

 

BiciNauta.

 

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diciembre 6, 2010

Compartiendo soledades

por Ciclista Viajero

Era de tarde. El pedaleaba no muy convencido con la vida. Cosas buenas no le habían pasado ultimamente. Pero tampoco podía detenerse, sino seguir y no desfallecer. Le dijeron una vez que “todas las patadas se dan hacia adelante” y eso lo marcaría…

En una esquina frenó de golpe. En la parada del colectivo estaba ella. Una sonrisa afloró en su rostro y el cambio de planes fue inminente. Volvió sobre su rodada, y la sonrisa apareció en el rostro de ella al verlo.

Palabras fueron y vinieron y el portaequipaje de la bicicleta que llamaba a transitar juntos un rato. Decidieron ir a un lugar donde pudieran charlar tranquilos de las cosas que les venian pasando…

Ella tomó posición de costado, siempre femenina y se sujetó a él. El mientras tanto pensaba en su error. Creía que su capacidad de hacerle sentir seguridad a alguien estaba dormida.

El destino se hizo común a ambos, en procesión al parque, donde procuraron acompañarse compartiendo sus soledades.

 

BiciNauta.

 

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diciembre 3, 2010

Gerbera fucsia

por Ciclista Viajero

Era el momento esperado. Antes de partir a su encuentro siempre pasaba por alguna florería. Al principio consistía en sorpresa, que luego se convirtió en ritual. Bajar del colectivo o llegar en mi bici y ya tener un ramo de flores en mano, detrás de mi espalda, para dárselo en el momento justo que ella quisiera darme ese beso tan deseado, retrasándolo y recibirlo al fin con creces segundos después.

Hace mucho tiempo ya…

Hoy, frente a esa gerbera fucsia pienso quien será la futura destinataria de mis inocentes intentos de aumentar el placer de los besos esperados.

 

noviembre 30, 2010

Coya, puna y bicicleta

por Ciclista Viajero

Me parece que hoy haré mi buena obra del día… Para mí que pinchó. Esta muy lejos el próximo paraje. Deben ser casi 12 km… No va a andar de gusto” pienso y hablo incesantemente conmigo mismo hasta tanto no me saque la duda al llegar a él, que caminaba al costado de la ruta.

– “Buenas tardes, ¿Precisa ayuda?”

– “No… gracias”

– “¿No pinchó o se le rompió algo?”

– “Ya llego a casa…”

– “¿Me deja ver la rueda? Yo tengo inflador, parche, herramientas”

– “Estoy ahicito nomás”

No se porque insistí en ayudar. Tomé su bicicleta casi sin respuesta y empecé a ver si podía repararla. Creo que era mas el silencio del coya aquél, que su desesperación por caminar 12 km empujando la bici. Y a mi me desesperaba mas lo segundo que lo primero.

– “No está pinchada, tiene roto el gomín”

– “Ahh…”

– “Si no le molesta, se lo reparo como puedo, va a quedar mas o menos pero le va a dar para llegar a su casa”

– “Bueno”

Creí escuchar un agradecimiento en su tono, pero era mas fuerte el sonido del viento puneño que baja siempre desde la montaña al atardecer. Y continué reparando, en silencio.

– “Ya está, debe aguantar ahora”

– “Sí”

– “Yo voy para el mismo lado, si le parece y usted me deja lo acompaño hasta el pueblo, asi me quedo tranquilo que no se le desinfle”

Él tenía inflador, pero estaba maltrecho…

– “Bueno”

Los 12 km fueron silencio y algunas palabras. Pero la compañía no era charlada, era en presencia. En medio del viento giraba mi cabeza para verlo y controlar su rueda. Él me sonreía apenas.

Al llegar me despedí sin esperar gran respuesta, pero su invitación a tomar algo caliente a su casa fue el “gracias” que no dijo nunca en palabras…

El viento suele sonar mas fuerte que la voz del coya, pero éste sabe dar un abrazo sentido a través de la calidéz de un simple mate cocido.

noviembre 30, 2010

Doblando…

por Ciclista Viajero

Circulo rápido, el reloj parece jugarme en contra, obstinado en mostrarme mi retraso. Ella me espera y no quiero hacerla esperar más de lo debido.

Trato de evadir autos, pelotas que cruzan la calle con un niño detrás, y voy contando cuadras como si eso me hiciera ir mas veloz.

Contar cuadras, mirar reloj, esquivar autos… y así casi me olvido de doblar. Y doblé…

Doblé la esquina sintiendo el cuerpo pegarse al sillín. Baje mi torso. El aire se sintió como ráfaga. Mi cuerpo se acercó al piso. Estaba al punto máximo de inclinación. Y por un instante deje de correr contra el tiempo, solo me dejé llevar por la inercia.

¿Cuántas veces vemos el mundo así de inclinado? Es tan fugáz que no dura mucho. Solo una imagen de esa que queda en la retina podría perpetuarlo. Pareciera que todo se cae a un lado mientras uno va para el otro.

Y en ese otro lado es donde alguien espera aún. Y vuelvo a contar cuadras…

noviembre 30, 2010

Chingolitos enamorados

por Ciclista Viajero


Con la mano en el freno de la bici, trato de no moverme y tomar mi cámara. Los dos enamorados que expresan todo su instinto aún no se percatan de mi presencia.

Los veo tan frescos, espontáneos en su propio ritual, que pienso porque siendo tan natural la vida, nos cuesta expresarnos de tal manera, levantando nuestros propios vuelos compartidos…